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El término inglés "conmuter" hace referencia a las personas que se trasladan con asiduidad entre varios puntos, y procede de los inicios de los viajes en tren en ciudades amercianas como Nueva York, Filadelfia, Boston y Chicago. Alrededor de 1840, las líneas de ferrocaril ofrecían una tarifa "conmuted" (o reducida) a los viajeros que se desplazaban semanalmente en las mismas rutas.

Los "commuters" normalmente viajan a la misma hora del día, durante las llamadas "horas punta", lo que produce congestión en las carreteras y en los sistemas de transporte público, que no siempre están diseñados o correctamente mantenidos para abordar esos picos de demanda.  El vocablo se utiliza comúnmente para referirse a las personas que viven lejos de sus trabajos, algo que ocurre hoy en día a muchos residentes de la ciudad, que se ven obligados a hacer largos viajes para llegar a su lugar de trabajo.

 

La Constante de Marchetti

Los investigadores han determinado que, en promedio, los viajes al trabajo -ya sea a pie, en bicicleta, en coche, en bus o en tren– duran treinta minutos. Los expertos en movilidad se refieren a esto -el promedio de tiempo dedicado a los desplazamientos desde la casa a la oficina o viceversa- como la Constante de Marchetti.

En un trabajo titulado “Invariantes antropológicas en el comportamiento de viajes” (Anthropological Invariants in Travel Behaviour), publicado en 1994, el físico italiano Cesare Marchetti plantea que a pesar de que la planificación urbana y los medios de transporte pueden diferir enormemente, los individuos parecen ajustar gradualmente sus vidas –así como la ubicación de sus hogares y oficinas- de modo que el tiempo medio diario dedicado a desplazarse permanezca constante.

El físico explicó que el promedio total de tiempo de desplazamiento entre el hogar y la oficina no excede de una hora, en todas las sociedades e incluso a través de la historia. De hecho, el físico calculó que los primeros seres humanos que viajaban a pie a unos 5 km/h se moverían en un radio de 2,5 km, y verificó esta hipótesis mediante la observación de los individuos que viajan a pie en aldeas ubicadas en zonas rurales de Grecia.

Un concepto relacionado que ha corroborado el trabajo de Marchetti es el de "presupuesto de tiempo de viaje" descrito por Yacov Zahavi, quien también se dio cuenta  de que la gente parece tener "una cantidad de tiempo estable diaria disponible para viajar".

De hecho, el tiempo del desplazamiento no solo es a menudo visto como un tiempo perdido, sino que también está directamente relacionado con problemas de salud provocados por la obesidad (causada por el picoteo y la falta de ejercicio) y una presión arterial alta.

 

Coches sin conductor e Hyperloops

Un equipo de investigación de la Universidad de Rockefeller ha estudiado recientemente cómo la Constante de Marchetti se verá afectada por las nuevas formas de transporte: inteligentes, anti-tráfico, coches autoconducidos, trenes extremadamente rápidos e incluso Hyperloops a 800 km/hora.

El investigador Jesse Ausubel calculó que los estadounidenses tardan, en promedio, 26,4 minutos en llegar a su lugar de trabajo, e investigó si esto podría cambiar con el más rápido de los medios de transporte. La respuesta, en definitiva, es no. Los modelos de investigación indican que la Constante de Marchetti se mantendrá sin importar lo rápido y eficientes que lleguen a ser nuestros nuevos modos de transporte. Lo que probablemente cambie es que podremos decidir vivir incluso más lejos de nuestros lugares de trabajo -cerca del mar, en el campo, o incluso en una región diferente- pero no se espera que cambie el promedio de tiempo de viaje.

Como Marchetti, Jesse Ausbel también ahondó en la historia, determinando que el promedio de "tiempo de viaje" de los antiguos romanos era probablemente de alrededor de media hora, a pie, el mismo tiempo empleado en el transporte público (o el coche) por los viajeros de hoy en día.

 

Planificación urbana

Los desplazamientos diarios han tenido un gran impacto en la vida moderna. Esto ha permitido que las ciudades crezcan a tamaños que antes eran inviables, lo que ha llevado a la proliferación de suburbios. Muchas de las grandes ciudades o aglomeraciones urbanas están rodeadas de cinturones de barrios cercanos, que ya forman parte del área metropolitana. El prototipo de "commuter" vive en una de estas zonas y viaja a diario a la ciudad para ir al trabajo o al centro de estudios.

Sin embargo, si la propensión de los viajes nunca ha excedido los 30 minutos, ¿cuánto más pueden expanderse nuestras ciudades? Grandes ciudades como Londres y Nueva York, en las que el promedio de los tiempos de viaje son, respectivamente, 46 y 41 minutos, ya están acercándose al límite descrito por la Constante de Marchetti. De hecho, en muchas ciudades densamente pobladas de todo el mundo, 30 minutos en transporte público no son suficientes para cubrir más que 10 kilómetros.

¿Significa esto que es poco probable que surjan megalópolis? Marchetti afirma que depende de la velocidad de nuestros sistemas de transporte. Un transporte más rápido permitirá que las personas se desplacen más lejos desde sus lugares de trabajo.

Y curiosamente, la mayoría de tramos de Hyperloop (actualmente el más rápido medio de transporte civil a la vista) se están planeando de hecho entre distancias que se tardará unos 30 minutos en cubrir, tales como San Francisco-Los Ángeles y Nueva York-Washington.

 

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