Comparativa de coches

Si comparas los dibujos de coches que hacían los niños durante el siglo pasado, podrías pensar que nada cambió nunca —cuatro ruedas, un compartimiento para pasajeros, un volante, un tubo de escape— y, sin embargo, nuestros vehículos se han transformado radicalmente desde que el primer "motorwagen" chisporroteara por las carreteras de Heidelberg en 1888.

De hecho, muy pocas formas de tecnología nos han acompañado durante tanto tiempo, cambiando tanto y, no obstante, permaneciendo casi inalteradas en términos de diseño básico. A lo largo de las décadas, la industria del automóvil ha apostado por la innovación a 360 grados, mejorando radicalmente la tecnología de nuestros vehículos, así como su comodidad, su seguridad y sus mecanismos de protección, y reduciendo al mismo tiempo las emisiones nocivas.

 

La seguridad vial en primer lugar

Los primeros seguros de automóvil obligatorios fueron los introducidos por Dinamarca, hace cien años, y por Estados Unidos en 1925, mientras que otros países europeos ¡no han exigido seguro de automóvil hasta 1959! No obstante, en la década de los treinta las preocupaciones por la seguridad vial llevaron a muchos fabricantes de automóviles a equipar sus vehículos con características que hoy se han convertido en estándar, incluyendo los frenos hidráulicos, la adopción de cristales de seguridad para parabrisas y ventanas, así como los cinturones de seguridad.

Otras innovaciones tuvieron menos suerte, quizás por estar demasiado adelantadas a su tiempo, siendo rápidamente olvidadas tras su lanzamiento. Los primeros coches eléctricos, por ejemplo, fueron lanzados por la Baker Motor Vehicle Company… ¡en 1899! La década de los cincuenta fue testigo de la fabricación, totalmente de plástico, de las primeras partes del esqueleto del coche, incluyendo las del revolucionario Allard Clipper, que se anunció como “hecho completamente de plástico indestructible".

Y, aunque durante la revolucionaria década de los sesenta los diseñadores en automoción jugaban con una estética y unos diseños futuristas inspirados en fantasías espaciales y en la ciencia ficción, la crisis del petróleo de los años setenta llevó a los diseñadores de automóviles a desarrollar coches más aerodinámicos y curvilíneos que prometieran un menor consumo de combustible.

 

La Revolución Digital

Sin embargo, la mayor ruptura de esquemas, hasta la fecha, que afecta a la industria del automóvil, se produjo a finales del siglo pasado. A principios del nuevo milenio, la revolución digital estaba preparada para transformar considerablemente nuestros vehículos. El primer sistema de navegación por GPS integrado en un coche fue lanzado en 1995. En el año 2002, Octo Telematics fue pionera en la telemática de seguros, que ha impulsado la adopción e integración de tecnología y herramientas digitales de última generación, mejorando enormemente nuestra seguridad y protección, reduciendo el consumo de gasolina y proporcionándonos utilísimas alertas sobre necesidades de mantenimiento y emergencias, así como, por supuesto, revolucionando nuestras opciones respecto a los seguros.

Diez años más tarde y puesto que la automatización continuaba expandiéndose, la industria presentó el primer automóvil que se aparca solo. Y el 2 de abril de 2015, un coche autoconducido, completamente autónomo, terminó con éxito un viaje piloto al cruzar Estados Unidos conduciendo de forma autónoma desde San Francisco a Nueva York en nueve días.

Hoy en día, como los conductores disfrutan de una amplia gama de servicios, posibles gracias a la telemática, de herramientas digitales y de las TIC, nos estamos acercando rápidamente a la era de los vehículos autoconducidos. La preciosa información proporcionada por los sensores de a bordo, por el Internet de las Cosas y por los big data, con datos como los 146 000 millones de millas de datos de conducción y los 379 000 accidentes controlados por Octo Telematics, alimentan sin cesar los servicios y sistemas telemáticos de nuestros vehículos. Esto hace pequeña a la misma tecnología que se utilizó para hacer aterrizar al hombre en la luna hace casi medio siglo. Y lo que no hace mucho tiempo pudo haber sido considerado ciencia ficción se ha convertido hoy en una realidad sólida, incluso si nuestros hijos siguen dibujando los coches iguales a los que nosotros dibujábamos hace ya mucho tiempo.